11 de febrero:
-Carnaval (Feriado)
-Día de la Antártida Argentina
-Creación de la Bandera Nacional Argentina
11 de febrero:
El Día de los Derechos Humanos se celebra cada 10 de diciembre en conmemoración a la adopción de la Declaración Universal de Derechos Humanos, por parte de la Asamblea General de las Naciones Unidas, en el año 1948,un documento fundamental que proclama los derechos inalienables que corresponden a todas las personas, independientemente de su raza, color, religión, sexo, idioma, opinión política o de otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición.
Los principios enunciados en la Declaración Universal de Derechos Humanos, hace más de setenta años, siguen marcando el camino para construir sociedades más justas y pacíficas.
En un contexto como el actual, en el que la pandemia del COVID-19 dejó en evidencia las desigualdades existentes en el goce y acceso a los derechos humanos así como la existencia de una trama de discriminación estructural, se vuelve necesario repensar las políticas públicas con enfoque de derechos humanos. Si bien el coronavirus afecta sin distinción, su impacto no es igual para todas las personas.
Teniendo en cuenta el impacto negativo del COVID-19 sobre el pleno goce de los derechos humanos, en el ámbito regional, en junio de 2020, la XXXV Reunión de Altas Autoridades sobre Derechos Humanos adoptó la Declaración de Asunción sobre la Promoción y Protección de los Derechos Humanos en situación de Pandemia COVID-19. Esta Declaración reconoce que la democracia, el desarrollo, el respeto de los derechos humanos y las libertades fundamentales se refuerzan mutuamente, así como la consagrada universalidad, indivisibilidad e interdependencia de todos los derechos humanos. Esta declaración refiere, especialmente, a grupos en situación de vulnerabilidad, como entre otros, a las personas sin hogar o en situación de calle, las que viven en pobreza y pobreza extrema, las personas mayores, los niños, niñas y adolescentes, las mujeres, las personas LGTBI, las personas migrantes, repatriadas, refugiadas y desplazadas, las personas con discapacidad, los pueblos indígenas, la población afrodescendiente, las personas privadas de libertad.
En marco, este 10 de diciembre es una oportunidad para recordar el artículo 1 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y destacar los principios de igualdad y no discriminación: “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos”.
En este Día de los Derechos Humanos, invitamos a todos los actores sociales a defender los derechos humanos y promover la construcción de sociedades basadas en la igualdad y la no discriminación en el acceso y goce efectivo de los derechos humanos para todas las personas.
Hoy 22 de octubre se conmemora en Argentina el Día Nacional del Derecho a la Identidad, instituido a partir de 2004 en homenaje a las Abuelas de Plaza de Mayo, quienes desde hace 37 años luchan por la restitución de nietos desaparecidos durante la última dictadura cívico-militar.
Nuestro país, que ha ratificado la Convención de los Derechos del Niño, asume el compromiso de velar por el derecho de las niñas, niños y adolescentes a conocer y preservar su identidad, su nombre, su nacionalidad y sus relaciones familiares, así como a tener su propia vida cultural, a profesar su religión y a conservar su lengua de origen.
El Día del Inmigrante se celebra en Argentina cada 4 de septiembre desde el año 1949. La fecha fue establecida bajo el Decreto Nº 21.430, durante el gobierno del presidente Juan Domingo Perón.
La fecha pretende conmemorar la llegada de los inmigrantes a nuestro territorio para estimular el crecimiento económico y cultural de la nación.
El día fue creado el 4 de septiembre de 1812 por decreto del Primer Triunvirato, órgano ejecutivo el cual gobernó las Provincias Unidas del Río de la Plata y que ofreció la protección de todos los individuos pertenecientes a todas las naciones y sus respectivas familias que desearan vivir en la Argentina.
La medida, tomada por el Primer Triunvirato, fue establecida por el Cabildo de Buenos Aires y pretendía poblar y desarrollar las diferentes regiones que conformaban el territorio argentino.
A pesar de que la medida fuese tomada en las primeras décadas siglo XIX, nunca pudo hacerse completamente efectiva por la inestabilidad económica y social de la Argentina, producto de las guerras de independencia libradas entre los años 1810 y 1825.

Desde el año 1853, la formulación del día aparece en el preámbulo de la Constitución de la Nación Argentina en la que se reafirmó el derecho de todos los habitantes alrededor del mundo de vivir en suelo argentino, mientras pudiesen labrar la tierra, enseñar artes y ciencias y mejorar las industrias locales.
En el libro de Juan Bautista Alberdi, Bases y Puntos de Partida para la Organización Política de la República de Argentina, escrita en 1852, se analiza la importancia de poblar el territorio con nuevos habitantes que pudiesen alterar y modificar la población que ya estaba establecida, como una forma de impulsar económicamente al país.
La gran inmigración europea fue un fenómeno social y paulatino que sucedió en Argentina durante los años finales del siglo XIX.
Consistió en la llegada de miles de inmigrantes italianos, españoles, portugueses, ucranianos, polacos, alemanes, irlandeses y rusos, que llegaron a nuestro país entre el año 1880 y las primeros años del siglo XX, específicamente, hasta 1916.
Este movimiento tenía como objeto poblar regiones argentinas alejadas de los principales centros económicos que ya se encontraban en desarrollo.
La mayoría de los cinco millones de nuevos habitantes europeos llegaron huyendo de los conflictos que atravesaba Europa, otros inmigrantes habían sido exiliados de sus países de origen, la mayoría de ellos buscaba condiciones de vida que fuesen mejores que en sus lugares de nacimiento.
La respectiva ola de inmigración trajo consigo nuevas costumbres, alimentos, arquitectura, cultura literaria, artística y cambios naturales en el lenguaje lo que conllevo al crecimiento cultural y artístico de Argentina.
El 17 de agosto se cumple un nuevo aniversario del deceso del General San Martín, el Libertador de América. En Argentina se le reconoce como el “Padre de la Patria”. En Perú, se lo recuerda libertador de aquel país, con los títulos de “Fundador de la Libertad del Perú”, “Fundador de la República” y “Generalísimo de las Armas”. En Chile su ejército lo ha destacado con el grado de Capitán General.
Pero más allá de su gesta libertadora, San Martín es una pieza fundamental en la construcción de nuestra identidad nacional
A partir de su célebre figura y heroico proceder, se construye esa gran narración que nos explica como país. Por eso, rememorar su vida a partir de un nuevo aniversario de su muerte es recordar ese relato que escuchamos en los actos escolares de nuestra infancia, esa gran narración que nos conformó como comunidad y que debemos pensar y reconsiderar en nuestro camino hacia una patria justa, libre y soberana.
Traemos un breve relato de Bartolomé Mitre en el aniversario de la muerte del prócer, año 1950:
“Los hombres de acción o de pensamiento que, como San Martín, realizan grandes cosas son almas apasionadas que elevan sus pasiones a la potencia del genio y las convierten en fuerzas para obrar sobre los acontecimientos, dirigirlos o servirlos. Obran sobre su tiempo como una acción eficiente o se lanzan en las corrientes permanentes, y de este modo su influencia se prolonga en los venideros como hecho durable o como pensamiento trascendental”.
Puedes saber más de él en el siguiente video:
En el histórico Congreso de Tucumán, el día 9 de Julio de 1816, en la casa de Francisca Bazán de Laguna en la ciudad de San Miguel de Tucumán, se firmó el Acta de Independencia que rompía los lazos de subordinación al gobierno español. En aquel documento se encontraban comprendidos los actuales territorios de Argentina, Uruguay, Paraguay y Bolivia.
Para aquel momento, España había logrado expulsar a los franceses y el rey Fernando VII fue repuesto en el trono. El monarca estaba dispuesto a recuperar los territorios americanos que estaban en manos de los patriotas.
Sus ejércitos, habían comenzado a avanzar por toda la región derrotando a una parte de los movimientos independentistas americanos. Ante esta situación, las Provincias Unidas decidieron reunirse en el Congreso General Constituyente de las Provincias Unidas en Sudamérica, para decidir cómo enfrentar el peligro realista enviando cada una un diputado.
El Congreso inició sesiones el 24 de Marzo de 1816, encontrándose presentes 33 de los 34 diputados elegidos. Uno de los primeros temas que se debatieron fueron la asignación de recursos para el ejército Libertador comandado por San Martín, la acuñación de una moneda, la demarcación de un límite provincial y la organización del ejército.
Así fue que después de encendidos debates, todos los representantes llegaron a un acuerdo que derivó en la firma del Acta el 9 de Julio de 1816. Aquel día, Narciso Laprida realizaría la recordada pregunta: ¿Queréis que las provincias de la Unión sean una nación libre e independiente de los reyes de España y su metrópoli?
Todos los presentes votaron afirmativamente y a continuación se labró el Acta de Emancipación.